Cerro El Pital, un paraje natural rodeado de montañas

El aire es puro y frío. La vista impresionante. Es una de las experiencias ecoturísticas difíciles de olvidar. Su altitud 2730 metros sobre el nivel del mar, lo convierten en la parte más alta del país.

Nos referimos al cerro El Pital, en el municipio de San Ignacio en Chalatenango.

Cerro El Pital

El cerro se encuentra ubicado al Noroeste del país, sobre la cordillera Alotepeque Metapán y es uno de los principales atractivos turísticos del departamento, a tan sólo 3 horas de la ciudad San Salvador y a 10 kilómetros del municipio.

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Nuestro viaje hacia la parte más alta del cerro inició en San Ignacio, a donde abordamos un autobús que nos llevó por estrechos caminos hasta Río Chiquito.

En el recorrido hasta nuestro primer destino, hermosos paisajes hacia la cumbre hicieron más corto el camino. Enormes pinos, pequeños nacimientos de agua, montañas, vida silvestre y un agradable clima marcaban el inicio de un paseo inolvidable.

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Ya en Río Chiquito, una pequeña población al pie del cerro, iniciamos la caminata que nos llevaría a la cúspide. En este lugar, algunos hoteles ofrecen al visitante un espacio confortable para descansar.

La caminata continuó, un angosto camino que bordea laderas nos fue mostrando poco a poco las bellezas naturales de la zona. Animales silvestres, repollales (uno de los cultivos tradicionales), pinos, riachuelos y a lo lejos el volcán de San Salvador emerge entre las nubes.

Luego de aproximadamente hora y media de camino, llegamos a una planicie a muy pocos metros de la parte más alta del cerro. Acá se puede acampar al aire libre o permanecer en cabañas que se encuentran en el camino. El descanso es obligado. El momento es apto para saborear unas moras, fruta silvestre que se cultiva en esta zona.

En los alrededores, tiendas de campaña de quienes decidieron pasar la noche. La temperatura es fría y conjuga con el blanco de las nubes, que por momentos, a su paso, cubren los árboles de montañas y cerros. A unos cuantos metros, el sonido de una guitarra acompaña a un grupo de jóvenes turistas.

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Ya entrada la tarde, inicia el camino de retorno, bajo una suave llovizna. En el recorrido, el cansancio es recompensando con los hermosos parajes. De vuelta en San Ignacio, retomamos el camino hacia la ciudad, para dejar atrás una de las bellezas naturales que hacen de El Salvador un país único.


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