Parque Nacional El Imposible

El parque nacional El Imposible posee inventario de los árboles asciende a más de 400 especies, presentando la mayor diversidad hasta ahora registrada en el país. Posee además dos árboles que no han sido encontrados en otros bosques: El amaranto rojo y el siete camisas, así como un criadero de pajuiles, un ave que se consideraba extinta en El Salvador.

Bosque El Imposible

Ubicado en lo que se conoce como zona alta dentro de la clasificación de Bosques de Montaña, El Imposible se halla entre los 1450 y 1200 metros sobre el nivel del mar en las haciendas El Imposible, San Benito y El Salto, en el departamento de Ahuachapán, en la falda sur de la cordillera de Apaneca.

El parque nacional El Imposible es tan grande (52,000 manzanas) que se divide en dos sectores: La Fincona y San Benito.

El Imposible le hace honor a su nombre por lo dificultoso de sus pendientes, lo tupido de su vegetación y la enorme proporción de su territorio.

Estas características lo han llevado a ser el bosque de mayor biodiversidad en el país, donde encuentran refugio algunas especies que están casi extintas, además que abastece a una cuenca de 300 kilómetros (La Barra de Santiago) que cubre muchos municipios.

De las 5,776 hectáreas de bosque, 3,570 corresponden al Parque Nacional y 2206 a propiedades privadas con régimen de Ley de Veda Forestal.

El parque es administrado bajo un convenio de manejo conjunto público-privado, a través de SalvaNatura y con apoyo del Servicio de Parques Nacionales y Vida Silvestre del Ministerio de Agricultura y Ganadería. El Imposible cumple además una importante función de regulación hidrológica, donde amortigua las crecidas de los ríos en época lluviosa y almacena agua en la época seca.

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Un santuario de aves, mamíferos y plantas

El Imposible se caracteriza por la biodiversidad muy alta. En esta zona se encuentran los árboles más frecuentes de la vegetación de altura o zona templada. Bordeados por cafetales se encuentran robledales dispersos y en la región de Campana Sur destacan tres especies: el roble blanco, el roble rojo y el belloto, así como especies de “aláis”, arrayano negro, estoraque, y árboles como el aluminio, el barreto y el cuiliote.

Se considera que esta zona posee un 40% de bosque primario u original, un 30% de bosque secundario (áreas taladas o anteriormente cultivadas, así como cultivos en abandono) y un 30% de áreas cultivadas. En la zona predomina la vegetación perennifolia y subperennifolia.

En las partes más altas se ha encontrado la diversidad más grande de plantas primitivas (musgos y helechos) y plantas aéreas o epífitas (que requieren mucha disponibilidad de agua durante nueve meses o más).

En avifauna, El Imposible posee varias especies que están consideradas en peligro de extinción en El Salvador, inclusive hay varias especies que encuentran acá su registro único o constancia exclusiva de existencia, como el rey zope, el gavilán blanco, el águila crestada negra, el halcón de bosque de collar, el halcón caza-murciélagos, el pajuil (un ave que se consideraba extinta hasta que se pudo reproducir en cautiverio gracias al cuidado de los guardaparques), la pava, el rálido de bosque, la paloma rojiza o burgadora, la lora de nuca amarilla, el búho de anteojos, el búho blanco y negro, el colibrí violeta, el colibrí garganta estrella de corona verde, el talapo café, el tucán de tierra baja, el pequeño carpintero de bosque, el montañero o carpintero de cabeza roja y negra, el carpintero pico de marfil, el toledo y otros.

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En mamíferos, ocupa el primer lugar de registro de marsupiales: el tacuazín ratón de Robinson, tacuacines blancos, el tacuacín negro o hurón y otro tacuacín-ratón son comunes alrededor del bosque .

Este bosque también posee lo que posiblemente sean las últimas poblaciones viables a largo plazo del hormiguero de cuatro dedos o tamandúa y del puercoespín. Junto con el bosque nebuloso de Montecristo posee las últimas poblaciones viables de “muyos”, zorrillos de lomo blanco, tigrillo margay y cuche de monte de collar.

Algunos animales empiezan a mostrar una reacción a las medidas de protección dentro de los terrenos adquiridos por el Estado, entre estos están los pezotes, los micoleones, la ardilla café y la gris, las cotuzas y los cusucos.

Otros animales, como los tepezcuintles y los venados de cola blanca, han mostrado un retorno muy lento, debido a lo excesivamente reducido que han quedado sus poblaciones por la cacería.

Otras especies, como el gato de monte o zorro gris y el tacuazín blanco, parecen estar sufriendo reducciones locales. Mamíferos como el puma, el ocelote, el margay y el jaguarundi aún están presentes.

También los peces de agua dulce reflejan una baja diversidad y las causas parecen ser la presencia de ríos cortos de pequeño caudal, que a su vez son de corta edad geológica. Aun así se destacan los tepemechines, la machorra o pez lagarto, el chimbolo común, el chimbolo de siete puntos y la plateada

Sin embargo, en árboles, arbustos, insectos, aves, mamíferos, reptiles y algunos otros grupos se muestra una amplia diversidad.


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