Parque nacional Walter Thilo Deininger

Administrado por el Instituto Salvadoreño de Turismo (ISTU) y situado a 35 kilómetros de San Salvador, en el departamento de La Libertad, este lugar presenta una fisonomía distinta a otras reservas forestales; más parece que se está ingresando a un turicentro donde se han combinado la arquitectura con la naturaleza.

Parque nacional Walter Thilo Deininger

Al entrar al Parque Deininger pareciera que se ha llegado a un oasis en medio de una zona árida y seca. Frondosos árboles apostados a ambos lados del camino, junto a las plantas ornamentales que muestran un verdor profundo, le dan la bienvenida al visitante.

Cuenta con 145 especies de árboles en una extensión de 1,047 manzanas.

Al internarse en la reserva forestal se puede encontrar una variada vegetación que permanece cargada de hojas durante todo el año, debido a que se dispone de suficiente humedad, razón por la cual se le llama “bosque de galería”.

Entre las especies representativas se encuentran conacastes, el carreto o cenícero, el amate, el volador, el sauce, el ojushte, así como el guarumo, el hule, el mora y el almendro de río, entre otros.

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Algunos árboles llegan a medir hasta 20 metros de altura, con ramajes que se extienden caprichosamente y con un grosor de casi dos metros de diámetro. Ahí se encuentran amates, ceibas y voladores que para abrazar su tronco se necesitarían por lo menos seis personas tomadas de las manos.

Durante la estación lluviosa, el parque es irrigado por cinco arroyos, que se distribuyen en diferentes sitios, mientras la quebrada Chan Señora y el río Amayo se mantienen con agua todo el año.

El parque sirve de hábitat a mamíferos, como cotuzas, pezotes, tepezcuintles, taltuzas, cusucos, zorrillos, venados, gatos zontos, garrobos, así como unas 87 clases de aves, entre pericos, torogoces, tecolotes y chachalacas, fauna que cohabita y que encuentra lo necesario para subsistir entre las densas raíces y debajo de las tupidas ramas.

También sirve de refugio a serpientes como la boa, la zumbadora, y otras especies de la fauna silvestre.

El parque tiene una caverna llamada “del cura”, de unos 15 metros de largo y cinco de profundidad, que es refugio de murciélagos. También los mamíferos pequeños, como la cotuza o el pezote, se refugian entre las cavidades que dejan las piedras junto a los árboles desplomados.

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La humedad de esta parte del parque es propicia para que se desarrollen los helechos y los hongos en las paredes del túnel, combinando las tonalidades verdosas y grisáceas.

En las partes altas de la reserva forestal se encuentra otro tipo de vegetación que se caracteriza porque bota el follaje en la época seca.

Entre las especies que predominan en esta parte de la reserva se encuentran el jiote, el tecomasuche, el quebracho, el madrecacao, el chaperno blanco, el caulote, el cedro, el membre y el flor de mayo, entre otros.


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