Levantamiento campesino de 1932 (causas y consecuencias)

Hecho acaecido entre el 22 de enero y el 11 de Julio del año 1932 que tuvo lugar específicamente en la región occidental de la nación salvadoreña en el cual tomaron parte tanto campesinos miembros de la etnia nahuas así como militantes del Partido Comunista Salvadoreño (PCS).

Levantamiento campesino de 1932
Feliciano Ama

Antecedentes

Una vez alcanzada la independencia, la distribución de la tenencia de tierras y por ende la riqueza se caracterizó por ser desigual, acentuándose de forma especial en los territorios del señorío de Cuzcatlán en donde a través de reformas latifundistas muchos nativos fueron despojados de sus propiedades las cuales les eran asignadas posteriormente a terratenientes, generándose en consecuencia el respectivo malestar e inconformidad ante tal acto de injusticia.

Aunado a ello y a finales de la década de los 20, la principal actividad comercial representada por las actividades asociadas al café comenzó a experimentar una acentuada recesión, siendo ello la señal del fin de la era de “la república cafetalera” representada por lo menos por 4 décadas de apogeo que había experimentado tal actividad.

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Todo ello generó el cese de operaciones en varias haciendas, ocasionando despidos masivos lo cual incrementó por consiguiente los índices de desempleo y la crisis económica. 

Causas

La principal causa obedece al progresivo deterioro de la calidad de vida de indígenas y campesinos quienes eran objeto de tratos inhumanos tales como la explotación y el trabajo forzado por parte de los hacendados.

Igualmente los forzaban a que la escasa o poca paga que recibían fueran consumidas única y exclusivamente en los establecimientos de los hacendados, imponiéndose de esta manera un monopolio injusto. 

Tales hechos fueron minando el estado de ánimo del campesinado e indígenas cuya condición económica y por consiguiente calidad de vida iba progresivamente en detrimento.

De igual manera estaba presente el creciente descontento del grupo de militantes del Partido Comunista Salvadoreño encabezada por Agustín Farabundo Martí quienes consideraban que en los comicios de principios del año 1932 se había cometido fraude, lo cual devino en los movimientos de insurrección y protestas de dicho año.

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Consecuencias

Las continuas protestas e insurrecciones que incluyeron asalto a varias guarniciones militares trajeron consigo la inmediata respuesta por parte del aparato represivo del General Maximiliano Hernández Martínez quién ordenó la ejecución de todo aquel que protagonizase o tuviese participación en brote insurreccional alguno.

Se generaron por ende desapariciones forzosas así como ejecuciones, en su mayoría extrajudiciales, gestándose una sistemática, desproporcionada y criminal violación de los derechos humanos, sin precedentes. Según cifras extraoficiales se estima que el número de decesos osciló el orden de las 25.000 personas.

Tal atrocidad incluyó el exterminio casi en su totalidad de la población indígena Náhuat dejando pocos sobrevivientes.

A los efectos de preservar su integridad física y por ende su supervivencia, tales sobrevivientes decidieron renunciar tanto a su dialecto como a sus costumbres representando ello las probabilidades de extinción de tal etnia, despertándose de esta forma las alarmas de la comunidad internacional, en especial de las asociaciones vinculadas a la defensa mundial de los derechos aborígenes.           

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